martes, 26 de junio de 2012

El futuro que queremos, no nos alcanzó


El futuro que queremos, no nos alcanzó[1]

Edgar J. González Gaudiano[2]

Ha concluido la Cumbre de Rio + 20 con los decepcionantes resultados que se habían anticipado. El documento final titulado “El futuro que queremos” es una relación de recomendaciones insustanciadas y llamados vacíos sin compromisos concretos, que deja la construcción del futuro para las siguientes rondas de negociaciones y a las iniciativas voluntarias de los gobiernos.
El futuro que realmente queremos está lleno de acciones y compromisos responsables con plazos perentorios de cumplimento y no únicamente promesas que nadie respeta. El futuro que realmente queremos implica sinergia y cooperación de todas las partes implicadas para construir un cambio significativo en la “civilizatoria” trayectoria  de colisión que llevamos; que haga patente la legítima aspiración de un futuro con un cierto grado de seguridad para nuestros hijos y nietos.
Como denuncia enfáticamente un importante grupo de intelectuales latinoamericanos, nada de eso se encuentra en los 283 párrafos del documento oficial resultante de la conferencia. No contiene ni el espíritu ni los avances y anhelos conquistados en los veinte años de lucha desde la Cumbre de Río en 1992 y se atiene a una frágil y genérica agenda de futuras negociaciones que tampoco asegura resultados concretos y firmes.
Se supone que la Conferencia de Rio + 20 fue convocada para dar impulso mundial a la economía verde en el contexto del desarrollo sustentable y la erradicación de la pobreza, pero en el documento resultante no hay ninguna crítica a la minería a cielo abierto, ni al agotamiento de pesquerías, ni al consumismo, ni a respetar el principio precautorio, entre otros muchos temas. ¿Qué puede tener de verde la minería a cielo abierto, salvo el color de los dólares?
        No sé con qué cara puede la Organización de Naciones Unidas volver a convocar al mundo para continuar con estas interminables reuniones que lo único que hacen es postergar las decisiones que son cada vez más urgentes. No sé con qué cara los gobiernos podrán decir a la población de sus países que han trabajado para el bien común, cuando claramente se han plegado servilmente a los grupos de interés corporativo que en forma ostensible han colonizado las organizaciones multilaterales, cuando son los mismos que han provocado la crisis económica, social y ambiental global. Esos intereses dominantes que cada vez más atentan contra los derechos de los pueblos, la democracia y la naturaleza, secuestrando los bienes comunes de la humanidad para rescatar a un sistema económico y financiero que sólo vela por sus propios beneficios.
  El director ejecutivo del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Achim Steiner, declara que la economía verde puede comenzar sustituyendo un foco de luz incandescente por una lámpara ahorradora. ¿Ese es el nivel de aspiración que tiene el PNUMA? ¿Dónde quedan los derechos de las comunidades indígenas, de los dueños y usuarios de los ecosistemas, de quienes como las mujeres campesinas a las que el Estado Vaticano les vetó sus derechos reproductivos en Río de Janeiro, luchan a diario por alimentar a sus hijos? Es una vergüenza. Río + 20 = Cero, critican acertadamente otros.
Por eso en un discurso contundente, Waek Hamidan, vocero de las más de mil ONG’s que intervinieron como observadores de la sociedad civil en las negociaciones de Río+20, leyó una carta a los jefes de Estado exigiendo retirar del documento final la frase “con la participación plena de la sociedad civil”, porque las organizaciones de la sociedad civil no apoyan ese texto de manera alguna.
Frente a la rotunda decepción de la Cumbre Oficial, la “Declaración final de la Cumbre de los Pueblos en Río + 20 por la justicia social y ambiental en defensa de los bienes comunes, contra la mercantilización de la vida”, renueva la inspiración. Ahí se dice, extrayendo sólo algunos párrafos con traducción libre.
“Las corporaciones transnacionales continúan cometiendo sus crímenes con la sistemática violación de los derechos de los pueblos y de la naturaleza con total impunidad. De la misma forma, protegen sus intereses a través de la militarización, de la criminalización de los modos de vida de los pueblos y de los movimientos sociales promoviendo la desterritorialización en el campo y la ciudad….
Las alternativas están en nuestros pueblos, nuestra historia, nuestras costumbres, conocimientos, prácticas y sistemas productivos, que debemos mantener, revalorizar y elevar como proyecto contra-hegemónico y transformador.
La defensa de los espacios públicos en las ciudades, con gestión democrática y participación popular, la economía cooperativa y solidaria, la soberanía alimentaria, un nuevo paradigma de producción, distribución y consumo, un cambio de matriz energética, son ejemplos de alternativas reales frente al actual sistema agro-urbano-industrial.
La defensa de los bienes comunes implica garantizar una serie de derechos humanos y de la naturaleza, la solidaridad y respeto a las cosmovisiones y creencias de los diferentes pueblos como, por ejemplo, la defensa del “Buen Vivir” como forma de existir en armonía con la naturaleza. Ello presupone una transición justa a ser construida con los trabajadores/as y pueblos. Una transición colectiva y políticas públicas que garanticen formas de empleo decente…”
Como podemos ver, somos muchos frente a los pocos que quieren asumirse como dueños del mundo y de nosotros. Y sabemos hacia dónde avanzar.


[1] Publicado en La Jornada Veracruz, el martes 26 de junio de 2012.
[2] Coordinador de la Cátedra UNESCO – Universidad Veracruzana “Ciudadanía, Educación y Sustentabilidad Ambiental del Desarrollo”. http://edgargonzalezgaudiano.blogspot.mx

lunes, 18 de junio de 2012

Otras aproximaciones a la educación ambiental en Río + 20


Otras aproximaciones a la educación ambiental en Río + 20[1]

Edgar J. González Gaudiano[2]

Hace veinte años en la ya legendaria Cumbre de Río 1992, el campo de la educación ambiental recibió dos importantes contribuciones. Por parte del evento gubernamental, el oficial, que reunió a 178 jefes de estado y de gobierno, se produjo la Agenda 21, particularmente el Capítulo 36 sobre “Fomento a la educación, la capacitación y la concientización pública”. De manera muy sintética, en él se reconoce que la educación es un proceso vinculado con prácticamente todas las áreas de la Agenda y se exhorta a los gobiernos a reconocer que sin educación es imposible transitar hacia el desarrollo sustentable.

Sin embargo, en forma paralela, en el Foro Global de Río, en el que participaron cientos de organizaciones no gubernamentales y de la  sociedad civil, se desarrollaron más de treinta tratados sobre diversos temas. Uno de ellos es el Tratado de Educación Ambiental para Sociedades Sustentables y Responsabilidad Global. Este foro fue la semilla que luego engendró los Foros Sociales Mundiales, que comenzaron en Porto Alegre, Brasil, del 25 al 30 de enero de 2001 y acuñaron el famoso lema de Otro Mundo es Posible, como una crítica al pensamiento único y al Consenso de Washington y como contraforo al Foro Económico Mundial de Davos.

El Tratado de Educación Ambiental para Sociedades Sustentable y Responsabilidad Global inexplicablemente ha sido poco conocido por los educadores ambientales, pese a que es un planteamiento mucho más avanzado en términos políticos y pedagógicos. Los colegas brasileños tienen una página donde informan sobre las acciones a emprender  http://tratadoeducacaoambiental.net/Jornada/Home_pt.html y como parte de éstas están promoviendo una Carta Abierta de los Educadores y Educadoras por un Mundo Justo y Feliz.

En la carta se denuncia que es inadmisible que todavía tengamos guerras que implican gastos enormes en armamentos y más de mil millones de hambrientos miserables, así como falta de agua potable y saneamiento para inmensas parcelas de la humanidad. Asimismo, que es inadmisible la violación de los derechos humanos, a causa de la diversidad de género, generación, etnia, de orientación sexual, y clase social, entre muchas otras), así como la pérdida de la diversidad biológica y cultural, debido al interés por la ganancia mezquina, la violencia urbana y las distintas formas de discriminación y opresión.

También reconoce que las recientes manifestaciones humanas en numerosos países por el derrumbe de las dictaduras de todo tipo,  indican con claridad la necesidad de impulsar nuevas propuestas de organización de los siete mil millones de seres humanos. Por lo que es cada vez más evidente que la gobernabilidad del planeta necesita estar en las manos de las comunidades locales para impulsar la responsabilidad global con el bien común de seres humanos y no humanos y de todos los sistemas naturales que son el soporte de la vida.

De ahí que es preciso impulsar otras formas de hacer política desde las comunidades, y que para exigir políticas públicas comprometidas con la calidad de vida de los pueblos es urgente fortalecer los procesos educativos comprometidos con la emancipación humana y la participación política en la construcción de sociedades sustentables, donde cada comunidad se sienta comprometida, incluida y activa para compartir las riquezas y de la vida de nuestro planeta.

Y en la Carta se pregunta: ¿Dónde entra el rol de la Educación para Sociedades Sustentables y de Responsabilidad Global? La respuesta sólo puede ser una: en el Centro. En el centro de la vida cotidiana, de la gestión educativa, de la gestión política, económica y ambiental. De esta forma, la educación ambiental contribuye a que el otro mundo sea posible, con justicia ambiental y social, asegurando el despliegue de una democracia efectivamente participativa, capaz de garantizar el desarrollo social, cultural y espiritual de los pueblos.

Como puede verse, es un discurso distinto. Muy diferente a la retórica hueca llena de exhortos y llamados que suele aprobarse en las reuniones gubernamentales, que, en el fondo y pese a que se firma por los representantes de gobiernos, nadie está dispuesto a respetar y a veces ni siquiera a difundir entre la población. 









[1] Publicado en La Jornada Veracruz, el lunes 18 de junio de 2012, pág. 6.
[2] Coordinador de la Cátedra UNESCO – Universidad Veracruzana “Ciudadanía, Educación y Sustentabilidad Ambiental del Desarrollo”. http://edgargonzalezgaudiano.blogspot.mx

lunes, 11 de junio de 2012

La educación en la Cumbre de Desarrollo Sustentable (Río + 20)


Edgar J. González Gaudiano[1][2]

Aunque todo el campo discursivo del desarrollo sustentable admite sin ambages el imperativo de educar para transitar hacia un nuevo modelo de sociedad, en los hechos los pronunciamientos son mera retórica. En la propia Agenda 21, documento emblemático emanado de la primera cumbre de Río en 1992, la palabra educación es la segunda más mencionada, en sus 40 capítulos y más de 700 páginas, sólo después de la palabra naciones. No obstante, muy pronto, en 1995, la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN) durante su Congreso Mundial para la Conservación en Montreal, denunciaba la “Educación, prioridad olvidada de Río de Janeiro”.

        A lo largo de estos 20 años el olvido y el desdén ha sido recurrente. Los gobiernos hablan todo el tiempo de la importancia de los procesos educativos, para después regatearle el financiamiento y los respaldos políticos. En 2004 el gobierno mexicano armó un show para suscribir el pomposamente llamado “Compromiso Nacional con la Década de Naciones Unidas de la Educación para el Desarrollo Sustentable 2005-2014”, que ni el mismo gobierno de Vicente Fox que lo promovió honró con su cumplimiento. Se trató de una más de las acostumbradas simulaciones sobre política ambiental para el consumo externo, que tanto le han redituado al actual presidente.

La nueva cumbre que ahora conmemora los veinte años de infructuosas negociaciones y compromisos incumplidos para defender el medio ambiente mundial, no ha sido la excepción. El proceso de consulta que el gobierno mexicano organizó para la cumbre, a través de la Semarnat y la Secretaría de Relaciones Exteriores, para redactar un documento denominado “Conclusiones y propuestas del Segundo Taller ‘Caminando hacia Río + 20’”, confirma el desinterés y el desconocimiento. La alusión más definida dice: “Es necesario empoderar a las personas (ciudadanización) para que puedan elegir opciones sustentables (educación ambiental, difusión de la cultura, erradicación de la pobreza, entre otros).” Aquí pareciera que la solución del complejo problema ambiental global (incluyendo a la pobreza) está en manos de la ciudadanía, como si éste no fuera provocado por un sistema económico voraz, depredador e injusto que funciona para satisfacer la codicia de inconfesables intereses. De ahí que el tema principal de la cumbre: la Economía Verde, sea visto por muchos como un nuevo slogan para prolongar la agonía planetaria.

        Pese a todo, hay algunas iniciativas interesantes que son impulsadas en Río para concitar una alianza más amplia y revitalizar el movimiento hacia la sustentabilidad. Una de ellas, es el Tratado para la Sustentabilidad de la Gente sobre Educación Superior. Este Tratado es promovido por un grupo encabezado por Copernicus Alliance, con el apoyo del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Naciones Unidas (UNU-IAS) y la Asociación International de Universidades (IAU). Intenta recuperar el espíritu de las numerosas declaraciones que estas organizaciones y las propias universidades han venido planteando desde 1990. Es un documento conciso que después de un preámbulo expone ocho principios a cuyos títulos aludo aquí:



1.   Las universidades para ser transformadoras, deben transformarse a sí mismas.

2.   Los esfuerzos de todo el sistema de educación superior deben estar alineados.

3.   Las alianzas fortalecen los logros.

4.   El desarrollo sustentable es un proceso de aprendizaje institucional y sectorial.

5.   Facilitar el acceso a los más desfavorecidos.

6.   Aprendizaje inter y transdisciplinario y acción.

7.   Redefinir la noción de educación superior de calidad.

8.   El desarrollo sustentable como un compromiso de toda la institución.



Más adelante en el tratado se enuncian compromisos a nivel de cambio cultural institucional, del currículum, de los campus, del involucramiento de la comunidad y de la articulación de todo el sistema, así como una propuesta de acciones inmediatas, y de corto, mediano y largo plazos. Muy recomendable. El documento puede verse en mi blog en la sección “Otras colaboraciones”.

        Por otro lado, el contenido que integrará el documento de resoluciones de Río + 20 en materia de educación todavía está negociándose, si bien es de los temas que más pronto se resuelven porque suelen ser generalidades que no implican mayor compromiso. Son cinco párrafos que van más o menos en la misma dirección de lo que se acordó en Johannesburgo. Es decir, más de lo mismo y casi nada. El texto puede leerse en el boletín de la conferencia (página 14) y a efecto de facilitar su lectura he hecho una síntesis con traducción libre.  http://www.iisd.ca/download/pdf/enb2740e.pdf

Educación 1. Reafirmamos nuestro compromiso con el derecho a la educación y… nos comprometemos a fortalecer la cooperación internacional para lograr el acceso universal a la educación primaria, especialmente de los países en desarrollo. Reafirmamos también que el acceso pleno a la educación de calidad a todos los niveles es una condición esencial para lograr el desarrollo sustentable, la erradicación de la pobreza, la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, …, hacemos hincapié en la necesidad de garantizar la igualdad de acceso a la educación a las personas con discapacidad, los pueblos indígenas, comunidades locales, las minorías étnicas y a quienes viven en zonas rurales. [Acordado ad referéndum].

Educación 2. Somos conscientes de que las generaciones más jóvenes son los custodios del futuro, … Hacemos un llamado a una mayor cooperación entre las escuelas, las comunidades y las autoridades en los esfuerzos para promover el acceso a una educación de calidad a todos los niveles. [Acordado ad referéndum].

Educación 3. Hacemos hincapié en la importancia de una mayor cooperación internacional para mejorar el acceso a la educación en particular mediante la creación y fortalecimiento de la infraestructura de la educación, aumentar la inversión en educación, … para mejorar la calidad de la educación en todos los países en desarrollo. Alentamos a … la creación de becas para ayudar a alcanzar los objetivos mundiales de la educación. [Acordado ad referéndum].

Educación 3 bis. Estamos decididos a promover la Educación para el Desarrollo Sustentable … más allá del Decenio de las Naciones Unidas de la Educación para el Desarrollo Sustentable (2005-2014). [Acordado ad referéndum].

Educación 4. Instamos a las instituciones educativas a adoptar buenas prácticas y lograr la participación activa de todos … Animamos a las instituciones educativas para enseñar el desarrollo sustentable como un componente integrado en todas las disciplinas. Acuerdo general.

Educación 5. Subrayamos la importancia de apoyar a las instituciones educativas, sobre todo las de educación superior en los países en desarrollo, para impulsar la investigación y la innovación para el desarrollo sustentable, …, para superar la falta de capacidades para avanzar en los objetivos nacionales de desarrollo sustentable. [Acordado ad referéndum].

El resultado no es decepcionante porque no esperábamos casi nada de esta nueva cumbre. Como he dicho en varias ocasiones, nuestro esfuerzo por impulsar la educación ambiental para la sustentabilidad no puede depender de los acuerdos logrados en estas onerosas reuniones, que no son respetados ni por los propios gobiernos que los suscriben.











[1] Publicado en La Jornada Veracruz el lunes 11 de junio de 2012. Pág. 6.
[2] Coordinador de la Cátedra UNESCO – UV “Ciudadanía, Educación y Sustentabilidad Ambiental del Desarrollo”. www.edgargonzalezgaudiano.blogspot.mx

lunes, 4 de junio de 2012

Fortalecer el desarrollo sustentable: Una prioridad nacional


Fortalecer el desarrollo sustentable: una prioridad nacional[1]

Edgar J. González Gaudiano[2]

Hace unos cuantos días comenzó a circular un documento elaborado por el Centro Interdisciplinario de Biodiversidad y Ambiente (Ceiba), con un título homónimo al del presente artículo. Se trata de una propuesta para sustentar la discusión sobre este importante tema en el actual proceso de transición del gobierno federal, que varios candidatos han usado sólo como un slogan modernizador del discurso político, totalmente vaciado de contenido.

El documento se enviará formalmente a los candidatos y sus equipos de campaña, así como a las organizaciones que han estado más al tanto del tema ambiental durante este proceso electoral. A partir de julio, con la elección presidencial ya definida y los inciertos resultados de la Cumbre sobre Desarrollo Sustentable (Río + 20) que se inicia esta semana, se tratará de convocar a un debate más sustanciado, buscando orientar una mejor definición de política en el próximo plan de gobierno.

La propuesta aborda siete temas amplios considerados prioritarios por quienes estamos agrupados en Ceiba, pero obviamente no agota todos los asuntos de una problemática de suyo compleja y desatendida:










Como señala la presentación “En los hechos, se ha arrinconado al concepto y la búsqueda de la sustentabilidad a las políticas ambientales sin considerar que la sustentabilidad del desarrollo implica un nuevo enfoque de análisis y planeación del desarrollo nacional y regional que ha de integrar los aspectos culturales, sociales, económicos y ambientales que inciden en cada situación, para entender sus alcances y generar soluciones reales y posibles”.

 “La visión cortoplacista de la raquítica planeación del desarrollo, tanto desde el gobierno como desde la sociedad, no ha favorecido la construcción de una política de Estado hacia la sustentabilidad. Salvo excepciones, tampoco se ha articulado desde las autoridades una visión de conjunto que permita entender, mediante un análisis crítico, la situación actual y definir una clara visión de futuro”.

“Adicionalmente, nuestros patrones de producción y consumo son insustentables y estamos haciendo realmente muy poco para modificarlos, en México y en el mundo. De no cambiar el rumbo a corto plazo, México seguirá dilapidando su invaluable capital natural, sin ser capaz de generar opciones reales para el desarrollo de los que aquí vivimos. Una injusta paradoja que se repite a lo largo de nuestra historia. Les estamos dejando un país empobrecido a nuestros hijos: con menos opciones socioeconómicas, y una pérdida acelerada, y en muchos casos irreversibles, en sus recursos naturales y ecosistemas”.

Para CeIBA, el reto de México y la comunidad internacional para las próximas décadas, es:

a)   adoptar un modelo de desarrollo equitativo, perdurable y sustentable y con eficiencia;

b)   orientar el crecimiento económico para garantizar la seguridad alimentaria nacional, con acceso para todos a la energía y agua limpia y sustentable, y con creación de empleos dignos; 

c)   modificar conductas para eliminar los patrones de consumo que incurren en el derroche o que agravan la escasez;

d)   ordenar los asentamientos humanos y las actividades productivas en terrenos no vulnerables,  respetando el medio ambiente; 

e)   aplicar tecnologías y sistemas productivos normados, tanto en la extracción de recursos como en la disposición de desechos, de forma tal que no rebasen las capacidades de renovación y absorción de los sistemas biofísicos y manteniendo la integridad de los espacios naturales y la biodiversidad.



Cada uno de los elementos que comprenden estas aspiraciones requieren de una planeación del desarrollo incluyente de todos los sectores sociales, con una visión integral, no fragmentada para atender los problemas y reorientar las políticas, adecuar las instituciones y armonizar y fortalecer el marco normativo, creando ciudadanía y apoyando la gobernanza con el incremento de las capacidades de la población mediante el acceso a la información oportuna y adecuada, y basando la decisiones en la mejor información científica disponible.

La verdad quisiera ver estas ideas expresadas en los planteamientos de los candidatos a gobernar el país en los próximos seis años.




[1] Publicado en La Jornada Veracruz, el 4 de junio de 2012, pág. 7.
[2] Coordinador de la Cátedra UNESCO – Universidad Veracruzana “Ciudadanía, Educación y Sustentabilidad Ambiental del Desarrollo”. www.edgargonzalezgaudiano.blogspot.mx

lunes, 28 de mayo de 2012

Caballo Blanco: La tentación autoritaria de los últimos días de gobierno


Caballo Blanco: La tentación autoritaria de los últimos días de gobierno[1]

Edgar J. González Gaudiano[2]

Hace unos días la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) rechazó la solicitud de cambio de uso de suelo para la explotación de la mina a cielo abierto que pretende operar en el municipio de Actopan, a sólo tres kilómetros de distancia de la central nucleoeléctrica de Laguna Verde.
La noticia fue recibida con júbilo por las numerosas organizaciones y personas que se han venido manifestando en contra de este proyecto que no sólo no tendrá beneficios a los veracruzanos, sino que dejará tras de sí una cauda enorme de problemas ambientales y muy serios riesgos de salud para los habitantes actuales y futuros. El proyecto ha sido rechazado incluso por el propio gobierno del estado de Veracruz, el cual ha hecho llegar a la Semarnat un voluminoso expediente que reúne opiniones técnicas de expertos, organizaciones ambientalistas y de la sociedad en general.
Sin embargo, después del júbilo inicial se recordó que continúa pendiente resolver la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) plagada de irregularidades y omisiones deliberadas, que de rechazarse de la misma forma significaría la clausura definitiva de ese proyecto de minería tóxica que es prohibido en otros países por sus colosales impactos a la población y al ambiente. Y como se trata de corporaciones internacionales económicamente muy poderosas, se corre el riesgo de que mientras los permisos sigan “en trámite” pueda acudir a otras instancias legales y modus operandi extralegales, incluidos los tribunales internacionales.
Ha sido anunciado que la Secretaría de Medio Ambiente de Veracruz solicitará también, por instrucciones del gobernador Javier Duarte de Ochoa, la cancelación definitiva del proyecto minero Caballo Blanco. Esto es muy congruente con los planteamientos realizados anteriormente, pero ahora hay que dar un paso más adelante y el Congreso del Estado debe proteger definitivamente al territorio veracruzano contra este tipo de minería mediante una ley que evite, por ejemplo, que esta empresa –y similares que pudiesen aparecer en el futuro- simplemente traslade sus proyectos a otras zonas en las que tiene especial interés como San Andrés Tuxtla, Misantla, Teocelo, Las Minas y Perote.
Algo semejante está ocurriendo con el anuncio con bombo y platillo que el gobierno federal también hizo hace unos días sobre la supuesta cancelación del proyecto minero de Wirikuta, cuando se trata en realidad de un acto mediático de cesión del lote minero de 761 hectáreas (el Cerro Quemado) por parte de la empresa minera canadiense First Majestic Silver que representa 0.5 % de un total 140 mil 212 hectáreas. Ese lote ya había sido ofrecido al Consejo Regional Wixárika para la Defensa de Wirikuta, pero fue rechazado porque se trata de una muy pequeña porción del territorio sagrado en disputa.
Tales anuncios hechos en plena campaña electoral tal vez intenten suavizar la crítica social hacia un gobierno panista que en sólo diez años ha concesionado 26 por ciento del territorio nacional, alrededor de 56 millones de hectáreas, a la industria minera y están en marcha 757 proyectos extractivos de capital extranjero. Angélica Enciso, denunció en La Jornada el lunes 8 de agosto de 2011, que sólo durante 2010, las 18 principales unidades mineras en operación generaron 2 millones 2 millones 29 mil onzas de oro, alrededor de 2 mil 483 millones de dólares –con el precio promedio de mil 224 dólares la onza durante 2010-. Esto equivale aproximadamente a 30 mil millones de pesos, que evidentemente no contribuyeron al desarrollo del país, sino a todo lo contrario.
Con todo esto, aprobar un blindaje para Veracruz es urgente. Debemos recordar por nuestro bien que nos encontramos a finales del periodo del gobierno federal y que hay evidencias, no sólo en México, de que en esos momentos de transición suelen tomarse decisiones que intentan quedar bien con oscuros intereses. Por ejemplo, en 1988, unos días antes de que concluyera el gobierno del presidente Miguel de la Madrid y aduciendo problemas económicos, fueron disueltos el Programa de Estudios sobre Energía de El Colegio de México y el Instituto Nacional de Investigaciones en Recursos Bióticos (INIREB), cuya sede era Xalapa. Eso implicó sumando ambos casos el lanzamiento a la calle de unos 90 investigadores.
Un caso más reciente se dio durante el gobierno de Vicente Fox. Santiago Creel, a escasos días de dejar la Secretaría de Gobernación, en mayo de 2005, para competir en la elección interna del PAN por la candidatura presidencial de 2006, otorgó permisos para abrir casinos y casas de apuestas a varios acaudalados empresarios mexicanos, entre ellos algunos relacionados con los medios de comunicación como Emilio Azcárraga Jean, de Televisa; Olegario Vázquez Raña, del Grupo Imagen, y Carlos Enrique Abraham Mafud, concesionario de TV Azteca en Yucatán.
Solamente al dueño de Televisa le autorizó 170 centros de apuestas y salas de sorteos de números; al del diario Excélsior, Cadena 3 y Reporte 98.5 le dio permisos para veinte y al concesionario de TV Azteca en Yucatán, 36. Ya entrados en gastos, el proceso se extendió a otros empresarios y en tan sólo cinco días, Santiago Creel autorizó 432 centros de apuestas remotas y salas de sorteos de números por 25 años (Datos tomados de http://www.sinembargo.mx/05-09-2011/34941).
En suma, es preciso mantener la presión de las organizaciones e instituciones interesadas en que el proyecto Caballo Blanco y otros semejantes se alejen para siempre de nuestras vidas para no incrementar nuestra actual vulnerabilidad y el inicuo saqueo de los recursos naturales del país. No podemos permitir una autorización de último minuto que nos deje embarcados en un serio problema. Un NO rotundo a la minería tóxica en el estado de Veracruz está en manos del Congreso  local.




[1] Publicado en La Jornada Veracruz, el lunes 28 de mayo de 2012.
[2] Coordinador de la Cátedra UNESCO – Universidad Veracruzana “Ciudadanía, Educación y Sustentabilidad Ambiental del Desarrollo”. www.edgargonzalezgaudiano.blogspot.mx

lunes, 21 de mayo de 2012


La comunicación de riesgos[1]

Edgar J. González Gaudiano[2]

Hace un par de semanas comenzó en Xalapa, bajo los auspicios de varios programas y dependencias de la Universidad Veracruzana, un seminario sobre comunicación de riesgos. Se realiza durante todo el mes de mayo en las instalaciones del Centro de Estudios de la Cultura y la Comunicación y es impartido por el Dr. Jan Luis Gonzalo, de la Universidad Rovira i Virgili, sita en Tarragona, España.

El tema ha sido poco trabajado en México, pese a su importancia para explicar numerosos procesos y prácticas en el país, así como por su enorme potencial para fortalecer la participación ciudadana en asuntos que afectan su calidad de vida presente y futura.

Desde mediados de los años ochenta, diversos teóricos comenzando con Ulrich Beck comenzaron a desarrollar la idea de que estábamos viviendo una serie de cambios que no estaban siendo advertidos por las ciencias sociales, aunque afectaban fuertemente a la población. El desastre de la central nuclear de Chernóbil fue el detonante de un proceso creciente de conciencia mundial sobre los riesgos porque, de algún modo, constituía un límite simbólico a la arrogante modernidad y al optimismo ciego de las posibilidades de la ciencia y la tecnología. El ‘accidente’ de la planta de Fukushima el 11 de marzo de 2011, vino a contribuir a esta idea, en un momento en que nuevamente la energía nuclear estaba volviendo a ser considerada como una opción frente al declive de los hidrocarburos y la necesidad de reducir las huellas de carbono.

Pero la sociedad del riesgo no se refiere solamente a los problemas ambientales e industriales, es un concepto mucho más amplio que incluye fenómenos relacionados con la economía, la sociedad y la cultura. Es decir, la sociedad del riesgo está también asociada al problema de pauperización de grandes contingentes de población, a la precariedad del trabajo, a la pérdida de conquistas laborales y sociales, al abandono del Estado a la defensa del bien común (de las mayorías), a la aparición de poderes fácticos que desinforman y encubren un uso faccioso de los recursos de las naciones para satisfacer su codicioso apetito, entre muchos otros.

Por lo mismo, en un país como México en que en sólo cuatro años (según datos del INEGI a 2010) 12.2 millones de personas se han sumado a la pobreza y 48 millones se encuentran en pobreza alimentaria (INEGI, 2012), que han habido sesenta mil muertos según cifras oficiales en lo que va del sexenio a causa del crimen organizado, que el duopolio televisivo maquilla y oculta cifras e información en beneficio de un partido político y de sus propios intereses, que se desmantelan las industrias paraestatales, que se beneficia a una líder sindical a costa de la educación de millones de niños, que en cada temporada de lluvia se inundan cientos de comunidades mientras otras regiones padecen sequías de más de diez años, que se pretende instalar una mina a cielo abierto a tres kilómetros de distancia de la nucleoeléctrica de Laguna Verde, etc., etc., tenemos que decir que nos encontramos inmersos hasta la coronilla en la sociedad del riesgo. 

La comunicación de riesgos es entonces un campo estratégico para fortalecer la gobernanza, ese nuevo concepto que implica que la ciudadanía ha de participar en la gestión de los asuntos que afectan sus vidas, para mejorar la eficacia, calidad y buena orientación de la intervención del Estado y para construir nuevas relaciones de poder. No podemos seguir dejando solas a las autoridades, como antes, para que decidan qué hacen con nuestras vidas, porque existen grandes y serios riesgos que no debemos correr. Algunos ya los estamos padeciendo.

La comunicación del riesgo nos permite informarnos y adquirir conocimiento sobre un determinado tema (huracanes, terremotos, accidentes industriales, violencia social, adicciones, etc.); promover el manejo transparente y con rendición de cuentas de aquellas decisiones relacionadas con el tema en cuestión; prepararnos para saber manejar el riesgo correspondiente; participar y tomar medidas en las áreas y niveles que nos competen; saber cómo contribuir para que las autoridades hagan su parte y supervisar lo que hagan, entre otras.

La comunicación de riesgos es un asunto complejo por el hecho a comunicar y por las dificultades propias del proceso de comunicación en sí. El hecho a comunicar además de ser algo abstracto y distante, suele verse por mucha gente como improbable. Es el caso del cambio climático. Es más, hay quienes prefieren no enterarse de los riesgos que corren y ya enterados asumen ingenuamente que es algo que nunca va a ocurrirles a ellos. Es el caso de muchos fumadores. También están los que dejan en manos de dios lo que pueda ocurrirles, pero supongo que es mucho pedir.

En Xalapa teníamos agua en abundancia y se pensaba que nunca nos faltaría; permitimos que se desforestara la zona y se construyera donde no se debía, la desperdiciamos, la contaminamos y demás, incrementando con todo ello los riesgos y ahora sufrimos por la falta de agua. Nos sentamos con una mano sobre la otra esperando con devoción un milagro, o que alguien haga algo, o que el próximo gobierno sí funcione, etc. mientras los riesgos aumentan y nuestra calidad de vida disminuye. ¿Hasta cuándo? Así o más claro.





[1] Publicado en La Jornada Veracruz, el lunes 21 de mayo de 2012, pág. 7.
[2] Coordinador de la Cátedra UNESCO – UV “Ciudadanía, Educación y Sustentabilidad Ambiental del Desarrollo”. www.edgargonzalezgaudiano.blogspot.mx