lunes, 29 de mayo de 2017

Formación de Ciudadanía*

Edgar J. González Gaudiano**

Cada vez que aparecen nuevos retos sociales se piensa en la educación. De ese modo han surgido nuevas áreas pedagógicas dirigidas a educar a las personas de acuerdo con ciertas necesidades consideradas socialmente relevantes. Así, ahora tenemos a la educación ambiental, la educación intercultural, la educación en equidad de género, la educación para los derechos humanos y la educación para el ejercicio de la democracia, entre varias otras.

La crisis del sistema de partidos políticos y los numerosos casos de corrupción han hecho sentir la necesidad de impulsar procesos de formación de ciudadanía. Una ciudadanía calificada para participar, para vigilar y para exigir el cumplimiento del estado de derecho sin distingos y discrecionalidades. Una ciudadanía activa que nos permita funcionalmente gobernar nuestras vidas, a partir de criterios propios orientados a superar las profundas desigualdades en el ejercicio de nuestros derechos y en el cumplimiento de nuestras obligaciones ciudadanas.

Un problema en esta aspiración de cambio social es que la estrategia se plantea siempre como un proceso curricular. Es decir, un cambio inducido desde la escuela sin comprender que una transformación cultural de esta magnitud y complejidad requiere verse como un proceso social. Este proceso de cambio no obtendrá buenos resultados mientras los gobiernos, los jueces, los líderes empresariales y sindicales, no practiquen los valores que se desean promover. De ahí que un poderoso recurso de la pedagogía social sea demostrar con penalidades ejemplares que verdaderamente nadie está por encima de la ley, máxime cuando se trate de aquellos que deben velar por su cumplimiento.

Mientras la impunidad campee, como ocurre ahora, entre quienes ejercen diversas formas de poder institucional, no habrá programa político que vaya más allá de las declaraciones grandilocuentes. Decía Eduardo Galeano en su libro Patas arriba: la escuela del mundo al revés: "La impunidad premia el delito, induce a su repetición y le hace propaganda, estimula al delincuente y contagia su ejemplo".
Esta reveladora idea nos recuerda el añejo pero certero adagio pedagógico de que se educa (o deseduca) más por el ejemplo que por el precepto". La consigna característica de la política mexicana de que "un político pobre es un pobre político", y aquélla "el que no transa no avanza", han gestado representaciones convertidas en práctica social generalizada.

Dice Mercedes Oraisón que es en lo simbólico donde se dirimen las identificaciones y posicionamientos que abren o clausuran las posibilidades de acción ética, moral y política de los sujetos. Por ello es que la corrupción y la impunidad, al convertirse en moldes normativos que se enarbolan con desfachatez, han dotado de un sentido perverso al comportamiento social y se han incorporado a la dimensión simbólica que define la visión del mundo, sobre todo de muchos jóvenes.

Nada mejor que lo que sucede en el actual proceso electoral para confirmar que efectivamente necesitamos construir una ciudadanía que pueda construir las condiciones para combatir la anomia social resultante del quebranto de los valores éticos de la sociedad mexicana. Tres rasgos generales caracterizan el momento que vivimos: gastos ilegales y obscenos para comprar el voto (sobre todo en el estado de México) y subvertir el proceso, autoridades electorales complacientes y cómplices, y una sociedad indolente y apática incapaz de superar el fatalismo de que no se puede alterar el fondo de esta realidad que nos oprime y somete.

Parafraseando el epígrafe del libro de Galeano: Si el país está, como ahora, patas arriba, ¿no habría que darle vuelta, para que pueda pararse sobre sus pies?


Por eso mi voto estará con Morena y en el caso de Xalapa, con Hipólito Rodríguez. Les invito a votar en este mismo sentido si verdaderamente tenemos la intención de que se dejen de negociar nuestros derechos políticos y sociales como si fuesen mercancías ofrecidas al mejor postor.

*Artículo publicado en La Jornada Veracruz el 29 de mayo de 2017.
**Académico del Instituto de Investigaciones en Educación de la Universidad Veracruzana.

Xalapa: ciudad educadora*

Edgar J. González Gaudiano**


Xalapa es una ciudad magnífica, pero severamente descuidada. Con un crecimiento anárquico y sujeto a la especulación inmobiliaria, graves problemas de tránsito, inseguridad, contaminación y deterioro ambiental y una carencia sensible de oportunidades de empleo y desarrollo social, entre otros problemas que se padecen, nuestra ciudad languidece ante la ineficiencia, la corrupción y las políticas clientelares características de los gobiernos locales de las tres últimas décadas.

Nos encontramos en pleno proceso para la renovación de los gobiernos municipales en todo el estado de Veracruz y hemos estado escuchando toda suerte de promesas, las más dirigidas como siempre a capturar el voto ciudadano, aunque constituyan una oferta política que suele incumplirse una vez que se ha ganado el poder. La ausencia precisamente de una ciudadanía empoderada capaz de exigir sus derechos, ha contribuido al cínico abuso que observamos y al deterioro institucional.

Se habla todo el tiempo de participación ciudadana como condición básica del desarrollo, pero se trata de un concepto manoseado y desgastado por los partidos políticos convencionales, por lo que nadie sabe a qué se alude cuando se habla de él. Saber participar implica poseer capacidades para la participación y éstas solo se adquieren mediante la educación. Es de aquí que surge la idea de ver a las ciudades no sólo como espacios donde ocurren acciones educativas, sino como agentes educadores. La Carta de las Ciudades Educadoras comienza diciendo que: "Hoy más que nunca la ciudad, grande o pequeña, dispone de incontables posibilidades educadoras, pero también pueden incidir en ella fuerzas e inercias deseducadoras". ¿No creen que estamos viviendo cada vez más bajo fuerzas e inercias deseducadoras?

Dice Alicia Cabezudo (2010) que desde una perspectiva de políticas públicas educativas, la ciudad puede entenderse a partir de tres dimensiones distintas aunque complementarias entre sí: Ver a la ciudad como objeto de conocimiento (aprender la ciudad); verla como trama social en la que se producen acontecimientos sociales (aprender en la ciudad) y verla como recurso de aprendizaje (aprender de la ciudad).

Esas tres dimensiones solo pueden cumplirse plenamente si de manera deliberada se fortalece el tejido social y su potencial educativo, a través de políticas públicas pedagógicas de los gobiernos locales que prioricen la inversión cultural y la formación permanente de la población. Todo esto orientado a impulsar una mejor convivencialidad que nos permita desarrollar las capacidades requeridas para una mejor gestión de la vida pública de acuerdo con nuestras necesidades y anhelos de cambio social.

Xalapa tiene todo el potencial para convertirse en una ciudad educadora, no sólo por la confluencia de circunstancias muy favorables como la de ser la principal sede de la Universidad Veracruzana y de otras instituciones de educación superior, sino por poseer una añeja tradición cultural que no ha sido bien aprovechada para aprender la ciudad, aprender en la ciudad y aprender de la ciudad. Sus dimensiones son todavía de una escala humana que hace propicia la interacción de calidad y el disfrute de la ciudad como espacio público.

El rasgo de ciudad educadora podría ser el mejor emblema para promover programas de turismo cultural y proporcionar con ello un aliento a su deprimida economía, para fortalecer la identidad xalapeña y el sentido de pertenencia, el valor social de su patrimonio histórico y cultural, así como para recuperar tradiciones y costumbres, formas de organización y prácticas cívicas que estamos viendo desvanecerse.

Xalapa puede entonces convertirse en un agente educador para impulsar la participación ciudadana en defensa de una vida urbana de calidad, que nos conduzca a cumplir con nuestras responsabilidades, pero también a saber cómo exigir que las autoridades cumplan con las suyas.

Por todo ello es importante asistir a la Presentación de la Agenda Ciudadana 2018-2022 para Xalapa, el próximo martes 23 de mayo a las 17 horas en el IMAC Xalapa.


Necesitamos volver a recuperar la ciudad para nosotros.

*Artículo publicado en La Jornada Veracruz el 19 de mayo de 2017.
**Académico del Instituto de Investigaciones en Educación de la Universidad Veracruzana.

lunes, 23 de enero de 2017

Trump y su pulsión frenética*

Edgar J. González Gaudiano**

Tanto se ha dicho desde hace meses sobre Donald Trump que no es fácil encontrar ángulos analíticos que no hayan sido escudriñados de quien es evidente que sufre un severo trastorno de personalidad. Megalómano, narcisista y paranoico, lo describió E. Krauze. Creo que cabrían al menos un par más de calificativos, tal vez misógino y xenófobo, para caracterizar bien a alguien tan impredecible que con un único tweet es capaz no sólo de  añadir incertidumbre en los mercados globales con sus serias consecuencias en un entorno de por sí volátil, sino a llevarnos a pensar que muy pronto el mundo va a transitar por un sendero diferente del que había seguido en los últimos casi treinta años desde la caída del muro de Berlín.
De manera inevitable y guardando las debidas proporciones, me ha recordado al año 2000 en México, cuando llegó al poder V. Fox, con altas expectativas sociales pero con un discurso errático y huero que requería de ser restañado con una traducción cotidiana. Alguien con una verborrea incontenible que después de haber tomado posesión parecía seguir en campaña. Las semejanzas en este sentido son inevitables.
Ya conocemos el resultado de esa historia. Esa gran oportunidad perdida de cambio social efectivo que sentara nuevas bases en el país al haber “sacado al PRI de Los Pinos”, como consecuencia de haber llegado al poder alguien que no supo qué hacer con lo que el pueblo puso en sus manos. Desperdició los excedentes financieros derivados del alto precio del petróleo; dinamitó la respetada tradición diplomática del país con efectos que aún perviven en América Latina y sobre todo con Cuba; alimentó al clientelismo y corporativismo sindical de antaño pensando ilusamente que podía utilizarlo en su propio beneficio. Una administración cuyo lema fue “el gobierno del cambio” cobijado por una presunta eficacia empresarial que sólo prolongó la agonía de la democracia mexicana al fortalecer un proyecto de nación neoliberal que ahora se expresa ad nauseam, con el regreso del PRI, como un gobierno ineficiente, desnacionalizado y mafioso que ha gestado una cleptocracia que ve al Estado como botín (E. Buscaglia).
El discurso populista y efectista que Trump pronunció al juramentar su cargo fue una pieza simple, lineal, sin elipsis retóricas ni circunloquios, socialmente divisiva, propagandística al estar colmada de exaltaciones patrioteras y estar destinada a satisfacer a una audiencia ávida de que Estados Unidos sea grande de nuevo, lo que eso signifique. Para cumplir su programa de America First! construirá muros, cerrará fronteras, establecerá políticas proteccionistas, cancelará acuerdos internacionales, reactivará el negacionismo del cambio climático al que califica literalmente de cuento chino y revertirá conquistas sociales en salud de una masa de población que no entra dentro de su propia agenda, aunque se trate de veinte millones de personas sin seguro médico. Sus instrumentos han sido y seguirán siendo las amenazas e intimidaciones (por ejemplo, barreras arancelarias elevadas contra empresas automotrices, deportaciones masivas), la imposición autocrática (por ejemplo, renegociar el TLC, suprimir el Obamacare), las mentiras y falsedades (por ejemplo, señaló en reiteradas ocasiones que Obama no era estadounidense) y el insulto (contra las mujeres, inmigrantes, mexicanos, musulmanes, adversarios, periodistas, etc.), por citar algunas.
Alguien así no va a cambiar, menos si le funciona perfectamente en estos tiempos de posverdad, de inmediatez y de espectáculo. Lo más que podrá hacer el propio sistema político estadounidense, a cuyas élites también acusa de enriquecerse y protegerse sin ocuparse de las personas, será tratar de contener esa pulsión frenética por atraer reflectores como si estuviera en un reality show con declaraciones sensacionalistas, las que más pronto que tarde empezarán a generar problemas económicos y políticos con altos costos. Por las marchas multitudinarias del fin de semana podemos anticipar que la resistencia será grande.
Me pregunto por ejemplo qué pasará con las numerosas poblaciones fronterizas cuyo nivel de vida depende del intenso intercambio comercial, laboral, cultural, etc. Para Texas, Arizona, Nuevo México y California esos intercambios principalmente con sus estados vecinos de este lado de la línea, constituyen el destino de la mayor parte de sus exportaciones y de ellas dependen millones de empleos en Estados Unidos. La frontera de Estados Unidos con México es por sí misma la cuarta economía del mundo y por ella transitan de manera legal más de un millón de personas a diario. Canadá, China y México son sus tres principales socios comerciales y contra los dos últimos Trump ha lanzado groseros desafíos.
Es verdad que somos más dependientes de los estadounidenses que ellos de nosotros, pero lo que aportamos a esa economía no debe ser desdeñado, sobre todo ante el inicio de renegociaciones comerciales y económicas (el amago de gravar remesas para pagar el muro es crítico). Lamentablemente no veo un equipo con la camiseta de nuestros colores nacionales. Presumo que el equipo mexicano encabezado por los secretarios de relaciones exteriores y de economía (Videgaray y Guajardo) intentará sortear el vendaval con el menor costo posible para el gobierno y la casta partidista que nos avasalla, pero no para el país en su conjunto y menos para aquellos que son políticamente prescindibles.
El TLC debe ser renegociado, por supuesto. Ha sido una demanda de hace décadas, pero este es un momento de gran vulnerabilidad porque podríamos convertirnos con facilidad en víctimas propiciatorias del arranque de una gestión gubernamental que, de no plantarle cara comenzando por exigir una disculpa por el insulto de que los mexicanos somos una partida de criminales y violadores, le serviremos dócilmente para que pueda alardear conquistas y victorias. Sería la tormenta perfecta.
La hostilidad externa debe fungir como detonante para reconstituir nuestra identidad nacional y aprovechar ese impulso para inducir una insurgencia incremental que nos lleve al cambio real en México. Por eso es que debemos poner bajo escrutinio permanente los pasos que en este sentido dé este gobierno tetrapléjico y autista, a fin de que el equipo negociador se integre con quienes sean capaces de defender el interés nacional, y si así no lo hiciere que la nación se los demande.




*Artículo publicado en La Jornada Veracruz el 23 de enero de 2017.
**Académico del Instituto de Investigaciones en Educación de la Universidad Veracruzana.  edgargonzalezgaudiano.blogspot.mx

lunes, 19 de septiembre de 2016

La ideología de género: El nuevo tabú católico

La ideología de género: El nuevo tabú católico[1]

Edgar González Gaudiano[2]

A raíz del “Frente Nacional por la Familia” promovido por la jerarquía católica del país, ha comenzado a difundirse la noción de “ideología de género”, como eslogan peyorativo para cuestionar las propuestas igualitarias en favor de los grupos vulnerables por su orientación sexual. Este neologismo me ha llamado la atención porque califica de ideología a todo un conjunto de reivindicaciones sociales y políticas que han sido alcanzadas en numerosos países.

Con la aparición de este nuevo elemento discursivo me propuse revisar qué es lo que desde las posturas de esta iglesia se estaba entendiendo por este asunto y me encontré que la página Catholic.net señala que la ideología de género “Es una ideología (es decir, es un sistema de pensamiento cerrado) que defiende que las diferencias entre el hombre y la mujer, a pesar de las obvias diferencias anatómicas, no corresponden a una naturaleza fija, sino que son unas construcciones meramente culturales y convencionales, hechas según los roles y estereotipos que cada sociedad asigna a los sexos”.

Se menciona asimismo que el concepto se sostiene en los estudios teológicos del entonces Cardenal Joseph Aloisius Ratzinger ̶ después proclamado Benedicto XVI ̶ , quien afirma que: “La ideología de género es la última rebelión de la creatura contra su condición de creatura. Con el ateísmo, el hombre moderno pretendió negar la existencia de una instancia exterior que le dice algo sobre la verdad de sí mismo, sobre lo bueno y sobre lo malo. Con el materialismo, el hombre moderno intentó negar sus propias exigencias y su propia libertad, que nacen de su condición espiritual. Ahora, con la ideología de género el hombre moderno pretende librarse incluso de las exigencias de su propio cuerpo: se considera un ser autónomo que se construye a sí mismo; una pura voluntad que se autocrea y se convierte en un dios para sí mismo”.

Esas declaraciones no tienen desperdicio porque emplean el concepto de ideología como falsa creencia y como sistema cerrado, que responde bien a las influyentes ideas del filósofo australiano Kenneth Minogue, recientemente fallecido y muy reputado entre los sectores conservadores y neoconservadores, para quien la ideología ofrece iluminar la relación opresor-oprimido reduciendo la realidad a la existencia de sectores y grupos con determinados intereses antagónicos. En su libro “La mente servil” afirma que: "A veces tendemos a creer que la pasión por la libertad es el motor constitutivo de todos los seres humanos. Este juicio no puede sobrevivir la más elemental inspección de la Historia." Y agrupa en el mismo saco como herederos del marxismo y del fascismo tanto a los Ocuppy Wall Street como a ISIS y Al Qaeda, a la dictadura de Corea del Norte y al castrismo de Cuba.

"Un movimiento ideológico ̶ dice Minogue  ̶ es una colección de personas muchas de la cuales son incapaces de cocinar un pastel, reparar un auto, mantener una amistad o un matrimonio, o incluso resolver una raíz cuadrada, pero que sin embargo creen que saben cómo manejar el mundo. La universidad, en la que es posible combinar la pretensión teórica con la incompetencia más amplia, se ha convertido en el hábitat natural del ideólogo."

No tengo espacio aquí para profundizar las implicaciones de esta verdadera ideología de signo derechista conservador que ha contribuido a sistematizar el pensamiento de un movimiento de reacción mundial ante las diversas expresiones que cuestionan, cada vez con más argumentos, la profunda y creciente desigualdad social existente.

Forman parte de estos cambios la aparición de políticos como Donald Trump y la expansión progresiva de movimientos xenofóbicos en Europa como el Frente Nacional Francés, Amanecer Dorado en Grecia o el FPÖ en Suecia que aprovechan la persistente crisis económica que afecta sobre todo a las clases medias europeas para reclutar adeptos.

La reacción de la iglesia católica mexicana en contra de reivindicaciones sociales y políticas que considera amenazan sus dogmas de fe, forma parte de este giro regresivo en momentos de una clara debilidad del Estado frente a la incremental presión de los grupos de interés económico y político ante la proximidad de la sucesión en el gobierno federal. En realidad lo que está en juego no son los principios doctrinarios de un credo en particular, sino el mantenimiento de estructuras de poder económico y político en los que la iglesia católica de nuestro país ha formado parte sustantiva desde antaño.

Es evidente que en este rio revuelto auspiciado por las erráticas políticas de Peña Nieto, el sector más retrógrado de la derecha mexicana esta vez encabezado por conspicuos representantes del alto clero católico en franca violación de la Constitución, quisiera revertir lo que pese a todo se ha podido avanzar en las últimas tres décadas en materia de educación sexual y el reconocimiento social de la población LGBTTTI como personas plenas de derechos.

De ahí la reactivación de los ataques en contra de los contenidos sobre sexualidad en los libros de texto gratuitos y el bloqueo a reformar el concepto de familia en la Constitución, aunque 17 millones de familias mexicanas (60%) no respondan a la norma “tradicional” de contar con padre y madre.

Todo esa campaña mediante una escalada marchista y mediática, aunque para ello se tenga que infundir temor y desasosiego entre la población poco informada, con base en mentiras y embustes de presunto cuño integrista.

¡Qué poca ... profesión de fe!





[1] Publicado en La Jornada Veracruz el lunes 19 de septiembre de 2016.
[2] Investigador del Instituto de Investigaciones en Educación de la Universidad Veracruzana.

lunes, 29 de agosto de 2016

La navaja de Occam y el plagio de Peña Nieto*

Edgar J. González Gaudiano**

La navaja de Occam, construcción metodológica del filósofo Guillermo de Occam (1280-1349), consiste en un principio que establece que: "En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable". Se trata de un recurso que se aplica para decidir entre teorías e hipótesis, las cuales bajo condiciones equivalentes aquella que sea más simple cuenta con mayor probabilidad de ser la correcta.
También llamado de parsimonia, este principio ha sido utilizado en diversas disciplinas. Es útil en la formación de nuevos investigadores al orientar sus esfuerzos a aproximaciones teórico-metodológicas de mayor simplicidad frente a otras más complejas. No significa que el enfoque más simple sea el correcto, sino es el que tiene más probabilidad de serlo.
Aunque la navaja de Occam está atravesada por varias controversias nos permite analizar asuntos polémicos con varias explicaciones, a fin de determinar cuál de todas es la más simple. En este caso me he propuesto aplicarla al debate sobre el plagio del que se acusa al presidente Enrique Peña Nieto.
La revelación de la reputada periodista Carmen Aristegui mostró evidencias de que la tesis de Licenciatura en Derecho en la Universidad Panamericana del presidente Peña, había copiado párrafos e incluso secciones enteras de obras de al menos 10 autores sin darles el crédito correspondiente (E. Krauze, D. Valadés, E. Rabasa, J. Carpizo y M. de la Madrid, entre otros). Se trata de fragmentos literales a los que no se les cambió ni una coma. Al ser citas textuales debían haberse escrito entre comillas. Esto comprendió 28.8% del contenido de toda la tesis.
El director de la tesis, hoy magistrado del Poder Judicial de la Ciudad de México, doctor Eduardo Alfonso Guerrero Martínez, aduce recordar que el manuscrito original tenía dichas comillas y que la imprenta por error las eliminó. Esta explicación no es plausible ya que además de las comillas al final del párrafo o sección citada, debía aparecer el nombre del autor, el año de la obra y las páginas en las que se consigna el texto citado en el original. Por lo mismo, la explicación que ofrece el doctor Guerrero resulta complicada puesto que no se cumplen varios de los requisitos exigidos para citar a otros autores en un trabajo académico, pese a su amplia experiencia en este tipo de procesos (193 tesis profesionales dirigidas y participación en 367 jurados profesionales). En todo esto, es de llamar la atención que los miembros del jurado designado para el examen profesional tampoco hayan reportado esa anomalía.
El debate se ha centrado entonces en si el presidente Peña Nieto cometió plagio o no. La mayoría de sus críticos sostiene que sí, y que por ello la Universidad Panamericana debe retirarle el título correspondiente y solicitar la cancelación de esa cédula profesional. Se han mencionado casos de políticos de otros países que renunciaron a sus puestos por esta causa, como el ministro de defensa alemán (2011), el presidente de Hungría (2012) y la ministra alemana de Educación (2013).
Otros minimizan el asunto restándole importancia, al señalar que debíamos estar ocupados de problemas más trascendentes del país, y que el tema no es grave porque ya ha pasado mucho tiempo. Algunos, incluso, califican de frivolidad la investigación sobre este asunto (J.A Meade, secretario de Sedesol). No considero que se trate de una cortina de humo, como declaró AMLO, sino de una falsificación que pone aún más en entredicho la honorabilidad del Presidente.
El plagio no es un asunto menor y cuando en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) se han detectado estos casos, se les sanciona enérgicamente puesto que de otro modo se pone en duda la integridad del sistema. Algunos casos recientes, como los ocurridos en la Universidad Michoacana y El Colegio de San Luis, Rodrigo Núñez Arancibia y Juan Pascual Gay, respectivamente, recibieron la pena máxima al haber sido expulsados por 20 años del Sistema; además de que las instituciones académicas de adscripción dieron por terminadas sus relaciones laborales con ellos, e incluso en el primer caso, El Colegio de México, donde había estudiado, le retiró el grado de Doctor. El plagio es un asunto de falta de honestidad con implicaciones legales, al haberse adueñado indebidamente de propiedad intelectual, y también éticas, sobre todo, tratándose de un servidor público.
El presidente Peña ya ha tenido varios deslices que evidencian su falta de formación académica, el más conspicuo ha sido su recordada entrevista en la Feria Internacional de Libro de Guadalajara (2011) cuando le preguntaron sobre los tres libros que marcaron su vida personal y política, y sólo pudo responder que algunos pasajes de la Biblia y La Silla del Águila, que atribuyó a E. Krauze, pero cuyo autor es Carlos Fuentes.
Personalmente considero que el presidente Enrique Peña Nieto no plagió a los autores citados. Al menos, no voluntariamente. Me explico. El presidente Peña resultaría un plagiario porque aunque no hubiera sido él quien deliberadamente se "fusiló" a otros autores, él firma la tesis con su nombre, como si la hubiese escrito. Estoy convencido de que el presidente Peña Nieto no plagió personalmente a esos autores porque él no escribió esa tesis. Y esa me parece la hipótesis más simple.
La identificación de autores reconocidos en un tema, así como la selección de las ideas que van a utilizarse en un texto articulándolas con las ideas propias para constituir un todo que tenga sentido, no es una actividad académica sencilla; requiere de muchas lecturas ordenadas, así como de tener muy claro lo que se desea formular con una estructura y un razonamiento, a fin de obtener un trabajo con cierto grado de originalidad con una unidad discursiva. Esto es, no es un simple copy paste.
En tal virtud y coincidiendo con Víctor López Villafañe, la explicación más simple es que esa tesis no la hizo Peña Nieto; en otras palabras, se hizo por encargo a un escritor fantasma, porque de otro modo, por ejemplo, hubiese recordado alguno de los reconocidos autores que estuvo consultando y referenciando para escribir su trabajo.
La navaja de Occam, al menos en este caso, resultó muy útil.

*Publicado en La Jornada Veracruz el 27 de agosto de 2016.
**Académico del Instituto de Investigaciones en Educación de la Universidad Veracruzana.

viernes, 24 de junio de 2016

Vigilia ciudadana*

Edgar J. González Gaudiano**

Los hechos de Nochixtlán son inaceptables. Se suman a una demasiado larga secuela de acontecimientos que no han sido satisfactoriamente explicados y sancionados, entre los que en los años recientes se encuentran Ayotzinapa, Tlatlaya, Apatzingán, Tanhuato, San Fernando y los numerosos homicidios y desapariciones forzadas en Veracruz y Tamaulipas, por citar unos cuantos ejemplos que no terminan de dar cuenta del horror que padece la población civil. Debido a eso es que periódicamente se repiten, siempre con saldos que vuelven a indignar al país y desacreditarlo aún más ante la opinión pública internacional. Vivimos un Estado de práctica barbarie, donde la vida no vale nada.

No creemos, ni creeremos, los resultados de una investigación emprendida por el gobierno en este nuevo caso. Ni tampoco en las promesas de llevar a juicio a los responsables. Los sucesos mencionados arriba y sus consecuencias se encargan de demostrarlo fehacientemente. Aún con compromisos internacionales suscritos para que comisiones de expertos coadyuven con procesos de investigación, como el sonado caso del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes para esclarecer los hechos de Ayotzinapa, el metabolismo del sistema corrupto y corruptor existente se ha encargado de poner trabas, alterar evidencias y sembrar culpables para evitar que cumplieran su misión. Es en palabras de Magdalena Gómez, todo un cuadro de impunidad sistémica. ¿Cómo podemos suponer que ahora será diferente?

La estrategia es siempre la misma: a) negar los hechos; b) refutar responsabilidades gubernamentales; c) descalificar la evidencia que los desmiente; d) culpar a injerencias extrañas y victimizarse; e) introducir distractores en las redes sociales; f) desplegar una campaña de medios que justifique sus acciones y confunda a la población tornando opacas las responsabilidades; y g) ofrecer una investigación imparcial y expedita para castigar con todo el peso de la ley. ¿Cómo podemos creerles?
Necesitamos poner en marcha una vigilia ciudadana para impedir que este nuevo caso vuelva a quedar impune. No podemos permitir la fabricación de responsables imputando sólo a quienes cumplían órdenes superiores y menos aún, incriminando a las víctimas. Es preciso esclarecer toda la cadena de mando de la policía estatal y federal, para saber quién o quiénes ordenaron disparar. La cadena de principio a fin.

Una insurrección civil por crispada que sea no puede pretender controlarse disparando contra la multitud. Es criminal. Incluso el uso de la fuerza como recurso extremo debe sujetarse a los principios de proporcionalidad y razonabilidad, evitando violaciones al derecho a la vida y la integridad, como señala el comunicado de la ONU-DH en relación con este incidente.

En cualquier otro lugar del mundo civilizado esto ya hubiese tenido consecuencias a nivel del gobernador del estado y de quienes se encargan a nivel federal de la seguridad interna. Aquí no. Las autoridades hacen mutis, alargan las cosas confiando en que el tiempo cura todo y dejan pudrirse los procesos mientras crece el resentimiento social. Es su peculiar manera de gobernar. También debería haber consecuencias para quien ha generado este problema por su comportamiento antipolítico y obsesiva tozudez: el secretario de Educación.

Los grupos en el poder se ilusionan en que la memoria colectiva es muy corta y que un nuevo acontecimiento deportivo, artístico o algún escándalo mediático desviará la atención pública. No entienden nada. Son refractarios a aprender de la experiencia. Por eso, resultados como los del 5 de junio pasado les caen de sorpresa, incluso a los que ganaron. El país está evolucionando rápidamente hacia una situación de gran desesperación y los grupos gobernantes sólo siguen pensando en postergar decisiones. O en desnaturalizarlas como está ocurriendo con la ley 3 de 3.

Después de ver cómo individuos como Tomás Zerón, Javier Duarte, Humberto Moreira, César Duarte y Rodrigo Medina, por citar sólo unos cuantos, contra los que existen pruebas documentales de sus felonías permanecen en sus puestos o se han ido a sus casas sin ser molestados por la autoridad, uno no puede creer en la justicia en este país. Esta se aplica a discreción según el criterio de si eres amigo o enemigo definido, no como distinción específica del concepto de "lo político", como señala Carl Schmitt, sino por la pertenencia a la propia red de complicidades e impunidades. Eso no es justicia.


No podemos permitir más esto. Nunca más. Instalemos una vigilia ciudadana utilizando las redes y todos los recursos a nuestro alcance para estar alertas, para denunciar, para cuestionar, para ejercer presión, para deslindar claramente lo que a cada quien corresponda, para evitar que otra vez vuelvan a eludirse las responsabilidades criminales de los miembros del gobierno que se encuentran implicados.

*Publicado en La Jornada Veracruz el 24 de junio de 2016.
**Académico del Instituto de Investigaciones en Educación de la Universidad Veracruzana.

miércoles, 1 de junio de 2016

Una universidad a toda marcha*

Edgar J. González Gaudiano**

En medio del fragor de la campaña electoral y del reclamo para que el gobierno del estado le restituya los recursos financieros que legalmente le corresponden, la Universidad Veracruzana se encuentra trabajando a todo vapor. Más allá de las ferias, premios, certámenes y exhibiciones dirigidas a la comunidad universitaria y al público en general, hay resultados que no son tan visibles incluso para otras áreas de la propia Universidad, por eso me permitiré mostrar un ejemplo que para el Instituto de Investigaciones en Educación es significativo y nos llena de orgullo.
El Doctorado en Investigación Educativa se inició en agosto de 2009. En sólo siete años ha alcanzado el nivel consolidado en el Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt); nivel que pocos programas alcanzan. Ese reconocimiento fue otorgado debido a resultados espectaculares en materia de egreso y al despliegue de un programa académico avanzado a cargo de una planta de académicos comprometidos con su trabajo.
En efecto, desde su creación el doctorado han terminado 21 alumnos de los cuales se han titulado 16, 10 de ellos entre agosto de 2015 y junio de 2016. Estas cifras representan 76% de eficiencia terminal.
Los buenos programas académicos lo son no sólo por la calidad de sus profesores, sino también por la de sus estudiantes. Por eso, más importante que las cifras mismas son los temas de investigación. Por ejemplo los siguientes: Educación ambiental en el sector turístico: El caso de un grupo de hoteleros de Playa de Chachalacas, Veracruz (Astrid Wojtarowski Leal); Un estudio sobre la percepción del riesgo de poblaciones vulnerables al cambio climático en la cuenca del Papaloapan (Brenda Ávila Flores); Los Herederos de Achaneh: educación intercultural y diálogo de saberes en la documentación audiovisual de prácticas tradicionales sustentables en el sur de Veracruz (Juan Carlos Antonio Sandoval Rivera); Apropiación tecnológica de los estudiantes universitarios por modalidad educativa: los casos de México, Guatemala y Venezuela (Katiuska Fernández Morales); El efecto ideológico del MEIF-UV para la estructuración del orden simbólico institucional (Erick Hernández Ferrer); Formación e iniciación profesional de intérpretes de lenguas nacionales mexicanas para la justicia: el caso de Puebla (Cristina Victoria Kleinert); Racismo y Educación Superior: estudiantes indígenas en dos centros universitarios de la Universidad de Guadalajara, Jalisco en un marco de políticas interculturales (Gisela Carlos Fregoso); Políticas para la sustentabilidad en las instituciones de educación superior: análisis de tres universidades públicas mexicanas (Cynthia Nayeli Martínez Fernández); entre otros, que hacen evidentes las aportaciones a la generación de conocimiento y la resolución de problemáticas nacionales.
Una de nuestras alumnas egresadas obtuvo su doctorado con doble titulación entre la Universidad Veracruzana y la Universidad de Amberes, Bélgica; tenemos un convenio con la Universidad Aristotélica de Tesalónica, Grecia, para otra doble titulación en breve. En los jurados de examen han participado académicos de numerosas instituciones de alto nivel internacional y nacional, entre varias otras: UNED-España, Cambridge-Inglaterra, Adam Mickiewicz-Polonia; Católica de Río Grande del Sur-Brasil; Camilo José Cela-España; UNAM; Cinvestav-IPN; UIA-Puebla; UPN; Ciesas-DF; INLI; INAH; UABC; UVI. Tenemos una alta movilidad estudiantil internacional.
El Instituto cuenta con una planta de profesores en la que 70% son miembros del Sistema Nacional de Investigadores, 88% tienen el Perfil Deseable Prodep y 80% participan del Pedpa. Además del doctorado se ofrecen tres maestrías, todas en el PNPC.
Todo ello se dice muy rápido, pero detrás de estos logros hay un esfuerzo persistente en el que hay que vencer atavismos, celos y obstáculos de diverso tipo. Tal vez 16 nuevos doctores parezcan pocos y en realidad lo son, pero hay que considerar que según indicadores internacionales (Ricyt) México en 2013 apenas logró poco más de 5000 nuevos doctores en todas las áreas de conocimiento. España produce el doble y Brasil el triple.
Como el Instituto hay otras entidades académicas poniendo lo mejor de sí. La Universidad Veracruzana está en marcha permanente. Contribuimos al desarrollo científico y tecnológico nacional y del estado. Es nuestra obligación. Por eso exigimos respeto y un trato digno que no obstruya alcanzar los nobles fines para los que fue fundada. Es nuestro derecho.

*Publicado en La Jornada Veracruz el 1 de junio de 2016.
**Académico del Instituto de Investigaciones en Educación de la Universidad Veracruzana.

lunes, 16 de mayo de 2016

Unanimidad y Universidad*

Edgar J. González Gaudiano**

No deja de sorprenderme la cara de desencanto de algunos funcionarios cuando los acuerdos no se toman por unanimidad en los órganos de gestión de la Universidad Veracruzana. Pareciera que la unanimidad es el emblema de la victoria total al llevar algún asunto a votación. No puedo estar más en desacuerdo.

La unanimidad se entiende como el resultado de una consulta en la que todos los participantes sin excepción, discrepancia u objeción alguna adoptan la misma decisión. La unanimidad remite a un estado de ánimo caracterizado por la unidad y la solidaridad en torno a un espíritu de cuerpo en el que sus elementos constituyen un todo indiferenciado. Es lo que suele observarse en organizaciones autoritarias y absolutistas.

De ahí que el concepto de unanimidad es incompatible con el de universidad. Este hace referencia a una comunidad con fines e intereses comunes pero diferenciados, plurales. Universidad implica heterogeneidad, complejidad, especificidad. Por tanto, la unanimidad en la universidad debiera verse como una anomalía, una aberración.

Admito que el consenso unánime en un ambiente universitario democrático puede ser posible siempre y cuando se trate de asuntos de mero trámite, triviales o de obvia resolución. Cuando no es así, la unanimidad a mi juicio podría estar manifestando un síntoma de desviación sistémica, un proceso defectuoso, debido a usos y costumbres ligados de origen a la línea de ese verbo encarnado: la sagrada autoridad.

La unanimidad en la universidad revela una atmósfera de temor a expresarse por probables represalias; miedo a disentir de la postura oficial; falta de coraje para exponer discrepancias y diferencias de opinión. Es una atmósfera que restringe la libertad, que castra el pensamiento crítico, las iniciativas y la creatividad en todo momento, pero sobre todo en situaciones de emergencia y más si las alternativas conducen a medidas radicales o extremas.

La Universidad Veracruzana vive tal situación de crisis. Este es el momento en que más se requiere de la participación de todas y todos los universitarios. Pero no con una actitud pasiva, incondicional, de mansedumbre y conformidad, sino de indignación, de condena enérgica al abuso al que ha sido sometida nuestra Universidad; por lo que se requiere de propuestas creativas para la definición de protestas firmes y consistentes.

En esa tónica, todas las propuestas deben ser votadas incluso las que parezcan atrevidas. Votadas no vetadas. Censurar de entrada lo que para algunos no resulta políticamente correcto, es incorrecto. Rechazo también los boletines de prensa en sitios oficiales que reseñan reuniones de terciopelo, en los que se suprime el debate y la polémica. Boletines que no informan, sino que son expresiones performativas que remiten a patrones de comportamiento autorizados con el propósito de que esas comunicaciones adquieran el poder de crear realidad.

Estamos unidos hoy en torno de nuestras autoridades porque así lo exige el momento, pero resueltos a dar nuestro respaldo insumiso en un proceso de suyo trascendente que puede fortalecer la vida universitaria convirtiéndola en una más crítica y propositiva.

Los chinos echan una rara "maldición" al nacer un descendiente: "Ojalá vivas en tiempos interesantes". El hechizo es extraño porque no están invocando algún mal, sino que le desean que su vida se desarrolle en entornos de crisis, de desafíos que requerirán de él o de ella carácter y decisión para enfrentarlos, pues ello los convertirá en mejores personas. El interés de los tiempos es directamente proporcional a la complejidad de los problemas enfrentados. Por ende, contextos desafiantes son un buen augurio para la formación de personas críticas, vivaces, indóciles y vibrantes.

Vivimos hoy sin duda tiempos muy interesantes en la Universidad Veracruzana. Tenemos enfrente retos enormes que requieren de todos nosotros, habida cuenta que de la manera en que como comunidad universitaria seamos capaces de encararlos y de salir de ellos, dependerá el perfil que nuestra institución tendrá en los próximos años. Si por recibir a tiempo la quincena anestesiamos nuestra indignación, estaremos condenados a padecer más humillaciones ahora y en el futuro. Si permitimos que los ominosos intereses de los líderes sindicales se impongan por encima de los intereses de la comunidad, estaremos condenados a sufrir más humillaciones ahora y en el futuro. Si no somos capaces de trascender los atavismos de una universidad construida a la sombra del gobierno del estado en la que incluso algunas entidades académicas se convirtieron en extensiones putativas del mismo, estaremos condenados a recibir más humillaciones ahora y en el futuro.


En esa lucha es donde demostraremos lo que somos como Universidad y lo que queremos ser.

*Publicado en La Jornada Veracruz el 16 de mayo de 2016.
**Académico del Instituto de Investigaciones en Educación de la Universidad Veracruzana.

lunes, 2 de mayo de 2016

¿Y si no le pagan a la Universidad Veracruzana?*

Edgar J. González Gaudiano**

Ante la nula respuesta del gobierno del estado de Veracruz a los reclamos para resarcirle a la UV los adeudos pendientes al día de hoy de casi dos mil trescientos millones de pesos, ha surgido la pregunta de qué debiéramos hacer para ejercer más presión. Preocupación justificada porque el año transcurre y no sólo no se reduce el saldo sino que incluso se incrementa, con un gobierno que está a pocos meses de irse y de heredar el problema a alguien más.

Es verdad que las autoridades de la Universidad han emprendido una serie de gestiones políticas y legales ante los senadores y diputados, la Secretaría de Educación, los rectores de la Anuies, demandas ante el ministerio público federal (PGR) y la Fiscalía Especializada en Delitos relacionados con hechos de corrupción cometidos por servidores públicos de la Fiscalía General del Estado (FGE), además de una demanda de inconstitucionalidad a la Ley de Egresos del Estado, mediante un juicio de amparo indirecto por la reducción de su presupuesto en 2016. La totalidad de los candidatos de los partidos políticos aspirantes al puesto de gobernador se han pronunciado a favor de los reclamos de la UV. Más recientemente, la Junta de Gobierno formuló denuncias ante ONU por violaciones al derecho de la educación superior. Todas estas medidas son inteligentes y encomiables.

Empero ni exhortos, ni declaraciones, ni desplegados parecen importarle al gobernador, ni a las autoridades federales que lo cobijan. Sólo con las marchas del 26 de febrero y del 10 de marzo hubo alguna reacción ya que se entregaron enseguida 40 millones de los adeudos pendientes de recursos federales. Después de eso, el gobernador parece burlarse de los esfuerzos que se hacen por recuperar los recursos y continúa aplicando sus consabidas excusas. Una vez más el secretario de finanzas declara que las cifras no cuadran.

Algunas autoridades universitarias han señalado que este incumplimiento en la entrega de los subsidios genera problemas de equipamiento, de mantenimiento, en obras y construcciones y en el pago de proveedores, entre otros, lo que incluso podría repercutir en la certificación de programas de licenciatura y posgrado. Los daños se incrementan aún más porque a este ultraje local se añade la reducción de alrededor de 70 por ciento de los recursos federales del Programa de Fortalecimiento de la Calidad en Instituciones Educativas (Profocie).

Todas estas repercusiones son ciertas, pero a mi juicio importa más lo que no es tan visible, pero que está teniendo consecuencias académicas de diverso tipo, algunas de ellas irreversibles. Me refiero al hecho de que se están demorando durante meses convocatorias a concursos de oposición para cubrir plazas disponibles, no se autorizan interinatos, se posterga el inicio de años sabáticos con diferentes excusas y se evita tomar medidas de vital importancia, porque se carece de los recursos que implicaría su aplicación, entre varias otras. Esa situación está difiriendo el desarrollo de programas educativos y de consolidación de grupos de investigación. Se afectan también procesos de mejoramiento de la calidad educativa y, por si fuera poco, se genera desaliento y frustración entre el personal académico.

La Universidad despliega esfuerzos extraordinarios para pagar la nómina quincenal puntualmente y continúa cumpliendo con sus compromisos institucionales regulares. El más reciente es el de la Feria Internacional del Libro Universitario desarrollada con gran éxito. Pero el incumplimiento persistente en la entrega de los recursos financieros para la adecuada operación de la UV socava poco a poco la entereza e integridad mostradas hasta ahora. Se da más, pero es insostenible por más tiempo. Hay que admitirlo.

Se empieza a escuchar la propuesta de volver a salir a la calle para encarar la intransigencia del gobernador. Sin embargo, el Consejo Universitario General decidió no marchar durante el periodo de campaña para no violar la veda electoral. La considero una decisión desafortunada con base en información equivocada, porque no haríamos proselitismo en favor de ningún partido, y lejos estaríamos de difundir resultados de encuestas y obras públicas, que son las acciones punibles. No se vale escudarse en el proceso electoral para continuar violando la ley. Tampoco se vale restringir la libre expresión de reclamos justos con base en la falacia de que podría influir en las preferencias electorales de los ciudadanos. Los retrasos en el pago están influyendo más. Créanme. Si eso les preocupa a los incondicionales del gobernador, mejor paguen.

No obstante, incluso respetando la decisión del Consejo Universitario General podemos salir a la calle, porque éste no se pronunció en contra de los plantones, decidió no marchar. Es más los plantones fueron aprobados. Así que podríamos hacer un gran plantón en la Plaza Regina y otros sitios emblemáticos de las ciudades del estado donde haya instalaciones universitarias, para protestar sin transgredir las disposiciones del máximo órgano universitario. Estoy pensando en una especie de performance monumental que tuviera un gran impacto mediático nacional e internacional, por ejemplo, acostándonos en el piso de las plazas y calles aledañas. Los colegas de Artes seguramente pueden ser mucho más creativos que yo en sugerirnos distintas formas de expresión y volver a salir a la calle para exigir que dejen de vulnerarse nuestros justos derechos.

*Publicado en La Jornada Veracruz el 2 de mayo de 2016.
**Académico del Instituto de Investigaciones en Educación de la Universidad Veracruzana.

viernes, 29 de abril de 2016

Fatiga por compasión*

Edgar J. González Gaudiano**

La enorme cantidad de casos de gente ejecutada, desaparecida, extorsionada, secuestrada y amenazada que ocurre todos los días en el país está produciendo fenómenos que no nos habíamos siquiera imaginado. Esa geografía del crimen que no nos abandonará en mucho tiempo: Ayotzinapa, Tlatlaya, Apatzingán, Tanhuato, San Fernando, Allende y Ostula por citar sólo unos cuantos ejemplos, dan cuenta de una situación terrible que en otros lugares del mundo no entienden cómo podemos permitir.
Tal exceso de víctimas en México ha adquirido un inconcebible estatus de normalidad que cada vez nos impacta menos. Sólo cambiamos de canal.
Ese fenómeno psicológico ha sido definido como fatiga de compasión o desgaste por empatía. Refiere a la condición de estrés que deriva de una constante exposición a casos de sufrimiento y que se caracteriza por un agotamiento físico, emocional y mental a causa de estar involucrado en situaciones emocionalmente demandantes durante un tiempo prolongado. Según el semanario Zeta, en el sexenio de Felipe Calderón se documentaron 83 mil 191 ejecuciones, mientras que en lo que va del gobierno de Enrique Peña Nieto se cuentan 57 mil 410; una tendencia que de mantenerse alcanzará a lo largo de esta administración cerca de 130 mil homicidios. Más muertos en el país que en las guerras de Irak y Afganistán juntas entre 2007 y 2015.
Sin embargo, por esa fatiga de compasión, mientras más información de ese horror recibimos de los medios, a pesar del dizque cambio de narrativa impuesto en esta administración, más impotentes e inermes nos sentimos, menos capaces de producir un cambio, menos resilientes a superar las situaciones adversas.
Ese estado de parálisis que nos produce indiferencia y falta de solidaridad es la combinación perfecta para el sistema, pues a pesar de que nuestra calidad de vida disminuye a pasos agigantados, mientras más atropellos e infamias recibimos todos los días del grupo en el poder, más lejana se ve la rebelión y la protesta, justo cuando más se necesitan.
No podemos simplemente entretenernos y aislarnos en nuestras vidas, en nuestras ocupaciones, frente a la debacle que se cierne sobre nosotros. Tenemos que encontrar nuevas energías para encarar con decisión este desafío, para indignarnos, para reclamar justicia, para exigir rendición de cuentas, solidarizándonos con los que sufren, con los hambrientos, con los afligidos, con aquellos que andan excavando fosas para encontrar los restos de sus seres queridos que súbitamente desaparecieron; crímenes de los que cínicamente nadie se hace cargo.
Las próximas elecciones son un buen momento para comenzar a inducir ese cambio, pero no basta, hay que ir por más.

*Publicado en La Jornada Veracruz el viernes 29 de abril de 2016.
**Académico del Instituto de Investigaciones en Educación de la Universidad Veracruzana.